Poesía Inca
corazones rotos laten bien de frente nunca de costado"7
La poesía lírica entre los Incas
por Pamela Janet Rodríguez. P.
Lo que bien sabemos sobre los incas es que tenían un sistema de nudos o Kipus con el cual podían representar sus ideas. El sistema de kipus, con sus nudos de colores diferentes, colocados a diferentes alturas sobre un cordón, constituye un momento claramente definido en la evolución de las formas de expresión grafica por las que la mayor parte de los grupos humanos pasan. Aunque los kipus numéricos fueron los mas numerosos, algunos autores creen que, esos, hubieron kipus ideológicos, en los cuales los nudos y su colocación en el cordón se hallan en relación con un texto histórico aprendido de memoria o con un texto literario. Se cree que los kipus servían para mucho mas que una mera ayuda para la memoria y recordar números. Es posible que este sistema de nudos también servia para repetir poemas, leyendas, historias y leyes.
«La poesía quechua -dice Riva Agüero- es blanda, casta, dolorida, de candoroso hechizo y bucólica suavidad, esombrecida de pronto por arranques de la más trágica desesperación» Aunque este juicio pueda resultar exacto, se ha exagerado, sin embargo, al decir que los hombres que poblaron el Tahuantinsuyu -o imperio de los incas- constituyeron una nación siempre triste, en la época de poderío y ufanía; cuando la tierra temblaba al paso de los ejércitos de Pachacuti o de Túpac Yupanki, el inca no era un pueblo melancólico; tal vez lo haya hecho así el cautiverio, la expoliación, la humillación y el despojo de que ha sido objeto por parte de los conquistadores blancos y sus descendientes. La descripción de las grandes fiestas como la de Intip-Raymi, la del Huaracu, la de Situa, la de Cusquie-Raymi y tantas otras que nos narran los cronistas de Indias, con profusión de color, de movimiento, de ritmo, de fuerza, demuestran que si no eran una nación bulliciosa y alegre, tampoco estaban dominados por una melancolía general, como con harta frecuencia se sostiene.
Según el antropólogo, arqueólogo, etnólogo e historiador español José Alcina Franch hay que olvidar las nociones básicas de versificación española para comprender la estructura del verso en el poema quéchua. La musicalidad, la medida del verso en relación con la música que serviría para cantarlo, son elementos fundamentales variables. Los arawikus o poetas incas siempre prefirieron los versos cortos, de cuatro, cinco o seis sílabas y raras veces los de ocho. Los poemas incaicos mas comunes tratan del hombre poniéndose en contacto con la divinidad donde expresa sus sentimientos religiosos. Es entonces una oración aunque puede ser un himno. Estos poemas son mejor conocidos como jaillis sagrados. De los jaillis como oraciones es muy común encontrar al hombre tuteando al Dios. Viracocha, el Dios creador, es el Dios al que más se dirigen en estos poemas. El jailli sagrado era cantando en festividades religiosas, acompañado de música y posiblemente de danza también.
Otro tipo de poema quéchua es el jailli agrícola. Este tipo de poema es una canción realizada por los campesinos para descansar de su tarea, alude al trabajo concreto que ha reunido a hombres y mujeres en el campo. El wawaki, similar al jailli agrícola era una canción de tipo dialogada. El wawaki parece tener una directa relación con las festividades a la Luna, provoca acercamientos entre ambos sexos: de ahí que los temas mas frecuentemente desarrollados en estos cantos se refieran al amor fácil entre jóvenes, conquistas y galanterías. Al arawí es conocida como la canción amorosa. De este genero nacen dos otros tipos de poemas o cantos amorosos. El primero es elwayñu que es caracterizado por el amor leve, puro, lírico. El segundo tipo de poema es conocido como el qhashwa. Esta es una canción cantada y bailada por parejas de jóvenes en las sementeras. Por último, el urpi (la paloma) viene a ser una canción nostálgica y doliente en la que se canta el dolor del poeta. Por eso pueden llamarse poemas causados por la mujer-la paloma.
Quita Urpi
(La Paloma Agreste) (ejemplo de un poema urpi)
¿Qué viene a ser el amor
palomita agreste,
tan pequeño y esforzado,
desamorada;
que al sabio más entendido,
palomita agreste,
le hace andar desatinado?
desamorada.
Oración Primera al Hacedor
(ejemplo de un poema jailli sagrado.)
!Oh Wiracocha del principio del mundo,
Wiracocha del fin del mundo,
Wiracocha principal y bello!
!Oh Creador, Providente!
que diciendo:
”Sea el hombre,
sea la mujer”
a todos hiciste.
Creado y colocado
por ti (en este mundo)
pacíficamente
y sin cuidados
viviré.
¿Dónde estás?
¿estás afuera?
¿estás adentro?
¿estás en las nubes?
¿estás en la sombra?
¡Escúchame, atiéndeme!
¡Concédeme este ruego!
Hazme vivir
por tiempo indeterminado,
protégeme, susténtame!
Y a través de esta ofrenda
recíbeme,
donde quiera que estés,
¡Oh Wiracocha!
Madre Luna
(ejemplo de un poema wawaki)
Luna, reina y Madre
por la bondad de tus aguas,
por el amor de tus lluvias
estamos llorando,
estamos sufriendo.
La más triste de tus criaturas
de hambre,
de sed
te está clamando.
Padre, conductor del mundo,
¿dónde estás,
en el cielo,
en la tierra
o en algún otro mundo cercano?
Obséquiale con tus lluvias
a este siervo,
a este hombre
que te implora.
Coexistían, en el Tahuantinsuyu, dos tipos de población: la de los «IIactarunas» o nativos, que eran los conquistadores, los fuertes, los amados o descendientes de Inti, el Sol y de Pacha Quilla, la deidad lunar, los que hallaban altaneros el mundo de Pacha Mama, la tierra, para los cuales no había motivo de tristeza, y la de los «mitimaes» o masas de pueblos vencidos, que eran dispersadas por distintos puntos del imperio, a fin de que, disueltos en el conglomerado mayoritario del elemento étnico incásico, desmayaran sus rebeldías, enflaquecieran sus bríos levantiscos y de padres a hijos se borrara el recuerdo de sus nacionalidades, como si hubieran sido un sueño. Los «llactarunas» tuvieron una poesía oficial: de ellos fueron los cantares de gesta, como el de Manco Cápac y los Ayar, como el de Yawar-Waka, el de Pachacuti, el de Anco Huaillo y otros cuyas prosificaciones y refundiciones forman la materia prima elaborada por los cronistas españoles y mestizos; de ellos fue el jailli -himno, ya religioso, ya heroico-; de ellos fue también el teatro.


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